El profesor Emmanuel Luis Romanillos (San Carlos City 1950) es licenciado en Historia de la Iglesia por la Universidad Gregoriana de Roma y tiene estudios cursados de Literatura Hispánica en la Universidad de Filipinas. En esta misma Universidad estatal, en el campus central de Diliman (Quezon City) se ha desempeñado durante 29 años como profesor de español, italiano y latín en el Departamento de Lenguas Europeas. Ha estudiado y ejercido la actividad docente en varios institutos y ateneos, tanto filipinos como extranjeros.

Traductor e investigador, entre sus campos de estudio se destacan la historia religiosa de Filipinas y el idioma criollo de aquel país, conocido como “chabacano”. Especialmente valioso en esta área es su Chabacano Studies. Essays on Cavite’s Chabacano Language and Literature, cuyo segundo volumen en edición bilingüe está para aparecer. Y el Diccionario Chabacano-Español, Español-Chabacano-Español que lleva años recopilando, será sin duda una obra de referencia.

En 2008, el Gobierno local de su ciudad natal, San Carlos, en la isla de Negros, le otorgó un reconocimiento “por su destacada labor y excelente desempeño en el mundo académico, lengua y cultura”.

Historiador del mundo recoleto

La otra gran pasión de Romanillos ha sido la historia agustino-recoleta, sobre todo la relacionada con Filipinas. Lo pone de manifiesto la larga lista de sus publicaciones, tanto libros como artículos. Buena prueba de ello es el volumen recién aparecido sobre la historia de la isla de Bohol, que recopila en más de 600 páginas la investigación de 40 años de trabajo.

En él tiene gran importancia su faceta de traductor al inglés. Romanillos es, sin lugar a dudas, el principal difusor de la historia y espiritualidad recoletas en un país como Filipinas que, en su inmensa mayoría, ya no entiende español. Su última aportación acaba de ver la luz también este año 2016: con motivo del centenario de la muerte de fray Mauricio Ferrero, ha traducido al inglés buena parte del Libro de cosas notables de la parroquia de Bacólod, creada por él.

Por otra parte y desde hace decenios, Romanillos se ocupa en recuperar la memoria agustino-recoleta por todo el Archipiélago. No son pocas las placas oficiales que ha conseguido instalar en lugares emblemáticos. Su labor de divulgación ha sido también incansable, y es un conferenciante muy solicitado en efemérides y celebraciones de todo tipo.

Con los agustinos recoletos no ha dejado de colaborar, principalmente en el campo de la formación. Desde hace años, muchas de las tesinas de los jóvenes religiosos filipinos, con su asesoría y bajo su dirección han tenido por tema personajes o momentos de la historia recoleta.

Sin duda la figura que goza de sus preferencias es san Ezequiel Moreno. Sobre él ha publicado libros, dio a conocer los testimonios en lengua tagala de su proceso, ha rastreado los lugares en los que el Santo vivió los 15 años de su estancia en Filipinas y ha procurado enaltecer su figura y fomentar su devoción.

Filipinas y la lengua española

La Academia Filipina de la Lengua Española es una de las 22 academias hermanas, correspondientes a otros tantos países de lengua española. Fundada en 1924, desde 1951 forma parte de la ASALE o Asociación de Academias de la Lengua Española. A ella han pertenecido los grandes de la literatura hispano-filipina: Claro M. Recto, Manuel Bernabé, Fernando María Guerrero, Francisco Zaragoza, Antonio Abád. Y ha contado con figuras relevantes en el panorama internacional, como la expresidenta del Gobierno de Filipinas Gloria Macapagal o el cardenal Jaime Sin, arzobispo de Manila.

La lengua española tiene en Filipinas una historia gloriosa. Durante siglos era la que hablaba la minoría culta, y es la lengua en que escribieron los padres de la Revolución, como el poeta y literato José Rizal, héroe nacional. En español se redactó la primera constitución del país, y esa era la lengua de la prensa filipina hasta bien entrado el siglo XX.

Aún hoy día son casi un millón los hispanohablantes de Filipinas. Y alrededor de 800.000 los filipinos de lengua chabacana, sea en su variante tagala de Cavite o en la visaya de Zamboanga, en Mindanao.