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Un día en el noviciado de Agustinos Recoletos

Los jóvenes que realizan el noviciado realizan múltiples actividades al cabo del día, entre ellas la oración comunitaria o la formación

El día en el Noviciado del Convento de Monteguado (Navarra, España) comienza pronto, en algunas épocas del año antes de que salga el sol. La oración comunitaria constituye una de las bases del día a día de un novicio, el joven agustino recoleto que realiza esta experiencia previa a la Profesión simple. El agustino recoleto Wilmer Moyetones es el Maestro de novicios: «Esta etapa de formación del noviciado es la fundante dentro del proceso de la formación inicial porque de aquí es donde se ponen las bases fundamentales para la consagración».

La jornada comienza con la oración en comunidad. «Nos levantamos a orar, estamos casi una hora de oración con el oficio divino y media hora con la oración mental». Así empiezan los días en Monteagudo. En varios de ellos, a la oración le sigue la misa. Una vez salen de la capillan, desayuna y realizan las tareas de limpieza y cuidado de la casa. «Después tenemos la jornada de formación, que son dos horas». Habitualmente en esta formación reciben historia de la Orden, costumbres, la regla… A esto le sigue una hora en la habitación, para que lo aprendido en la formación sea interiorizado por los jóvenes.

Tras la comida y el descanso hay un acto mariano. «Después tenemos deporte, lunes, miércoles y viernes». Es una de las actividades de recreo junto con las clases de música, que tienen lugar dos días en semana. La ducha y el aseo personal es la antesala a la meditación comunitaria sobre el IFAR -Itinerario Formativo Agustino Recoleto-. Los lunes y miércoles tiene lugar la eucaristía, rezando las vísperas. «Pasamos a la cena; el recreo de la noche, casi una hora; y el descanso».

Así es el día que se sigue en el noviciado, siempre con actividad para los jóvenes que deciden seguir a Cristo y se encuentran en el primer paso de su proceso formativo.

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